Escribo con el atrevimiento pausado de la madurez
Con el desenfado de quien no sabe cómo
Escribo sin rima, sin pena, ni gloria.
Escribo en voz alta,
Escribo a ciegas, leyendo quizás lo que no dice,
sin pretender que así sea.
Escribo con el corazón porque es la excusa perfecta
¿Quién del yerro se ha salvado cuando en su nombre ha hablado?
Escribo porque aprendí a escuchar pacientemente y si me quiero expresar…
¡Qué más da la gala ausente!
Diciembre 2016
