CARITAS SUCIAS

Vi dos niños jugando,
mariposas revolando,
mil colores, mil cariños…
Los escuché riendo, saltando,
libres,
niños…simplemente niños.

Su vestidito de flores
un carrusel figuraba:
cajita de música,
trompo de madera,
bailaba la niña,
buscando su estrella.

Dos niños jugando:
poción mágica,
dulces recuerdos,
caricia…consuelo.

Brillaban sus cándidos ojos,
sus piernas corrían.
¡El niño y la niña!
Retozaban, jugaban…
¡Cómo se reían!

Detrás del hermano,
que presto huía,
iba la mano
de quien lo quería.

De rehén y escondite serví;
asidos a mi cintura,
¡caritas sucias, por fin!
Inocencia pura.

Sus voces y gritos
quedaron atrás,
al ritmo nostálgico
de mi caminar.

-Corran, cervatillos,
vuelen como el viento,
que no los alcance
el moderno tedio-
cantaba mi alma
mientras sonreía.

Amor fraterno,
cariño filial,
guardado ahora en
urnas de cristal,
son canto de espuma,
algodón de azúcar,
del ñaño y la ñaña
su leña, su lar.

MeryGarden

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